Nadie compra lo que no se puede imaginar puesto.
Tu cliente apunta la cámara —o sube una foto— y se ve con tu producto encima. Sin apps que bajar, sin cuenta que crear y sin que su foto salga de su teléfono.
La duda no se resuelve con más fotos.
Vender ropa, lentes o accesorios en línea tiene un problema que no tiene vender un cable: el comprador necesita verse. Y mientras no se ve, o no compra, o compra y devuelve.
«¿Cómo se ve puesto?»
Es la pregunta que más te hacen y la que peor se contesta: mandas tres fotos más, el cliente sigue sin verse, y la conversación se enfría sola.
Y la venta que ya tenías, deshecha
La devolución que ya tenías vendida
Pagas el envío de ida, el de vuelta, y el producto regresa después de haber sido usado. La venta estaba hecha y se deshizo por una duda.
Producto solo, fondo blanco, sin nadie que lo traiga puesto
Producto solo, fondo blanco
Tu ficha enseña el artículo, no a alguien trayéndolo. El comprador tiene que hacer el trabajo de imaginárselo — y muchos no lo hacen.
La sesión de fotos no escala
Cuarenta productos por cinco colores son doscientas tomas, más el modelo, más el estudio. Y otra vez completo la próxima temporada.
¿Y a dónde va la cara de mi cliente?
A ningún lado. Y esto no es una promesa de confianza — es cómo está construido: el reconocimiento corre dentro del navegador de tu cliente, sobre su propio teléfono.
La cámara no se transmite
El video se procesa cuadro por cuadro en su dispositivo. No viaja a un servidor, ni al nuestro ni al de nadie.
La foto tampoco se sube
Si prefiere subir una foto en vez de prender la cámara, esa foto se dibuja en su pantalla y se queda ahí.
La captura es suya
Puede guardarse la imagen probándose el producto o mandársela a alguien. Se genera en su teléfono; nosotros no la vemos.
Lo que sí guardamos
Que alguien abrió el probador, cuánto duró y si terminó agregando al carrito. Números, no caras — para que sepas si te está sirviendo.
Decirlo en la ficha vende más que esconderlo: el comprador que duda de eso es el mismo que no iba a probárselo.
Qué viaja por internet
Lo único que baja es tu catálogo. Lo de tu cliente se queda con tu cliente.
No solo lentes. Cinco partes del cuerpo.
Se prende por categoría, no producto por producto: le dices qué departamento se prueba de qué manera y el botón aparece solo en las fichas que corresponden.
Lentes, aretes, sombreros
Rostro
Lentes de sol y graduados, aretes, sombreros, diademas.
Playeras, chamarras, blusas
Torso
Playeras, chamarras, blusas, camisas de uniforme.
Vestidos, pantalones, uniformes
Cuerpo completo
Vestidos, pantalones, conjuntos y uniformes escolares.
Zapatos, tenis, botas
Pies
Zapatos, tenis y botas, con la talla que el cliente ya eligió.
Anillos, pulseras, relojes
Manos
Anillos, pulseras y relojes — donde la talla se ve, no se adivina.
Una imagen del producto recortado, sin fondo
Y para prenderlo
Una imagen del producto recortada sin fondo. Nada de sesión, nada de modelo.
Viene en el plan Platino.
Sin costo por uso y sin cobro por prueba: cada visitante puede probarse hasta seis productos al día, y eso no te cuesta nada extra. Lo pesado del trabajo lo hace su teléfono, no un servidor que haya que pagar.
Básico
Cobra bien y que el corte cuadre
Un solo pago anual · IVA no incluido
Punto de venta, inventario con kardex, facturación 4.0, clientes y Marina contestando tu WhatsApp.
Premium
Vende en línea y atiende mejor
Un solo pago anual · IVA no incluido
Todo lo anterior, más multisucursal, usuarios ilimitados, permisos por cajero, tu tienda en línea incluida y bandeja de WhatsApp para el equipo.
Platino
Que el negocio trabaje solo
Un solo pago anual · IVA no incluido
El sistema completo: comisiones, app móvil, checador, incidencias de nómina, contabilidad electrónica y un responsable de tu cuenta.
¿Tu proceso no cabe en un plan?
También hacemos trajes a la medida: adecuaciones a tu forma de trabajar, reglas de precio propias, integraciones con lo que ya usas, y diseño de tienda hecho para tu marca en lugar de una plantilla. Se cotiza aparte, según el alcance — y te decimos de frente si no vale la pena.
La comparativa completa de los tres planes está en precios.
Preguntas que siempre nos hacen del probador
¿Mi cliente tiene que bajar una app?+
No. Abre tu tienda desde el navegador de su teléfono, da clic en el botón de la ficha y le pide permiso de cámara. Nada que instalar, nada que registrar.
¿Y si no quiere prender la cámara?+
Puede subir una foto suya y el producto se dibuja encima igual. Es el modo que más se usa cuando alguien está en la calle o en la oficina y no quiere apuntarse la cámara a la cara.
¿A dónde se va la foto o el video?+
A ningún lado. El reconocimiento corre dentro del navegador de tu cliente, sobre su propio dispositivo: el video no se transmite, la foto no se sube y la captura que se guarde se genera en su teléfono. Lo único que viaja es la imagen de tu producto, que baja de tu tienda.
¿Qué necesito preparar de mi lado?+
Una imagen del producto recortada sin fondo, en PNG. Una por producto. No hace falta sesión de fotos, ni modelo, ni estudio: es la misma imagen que muchos proveedores ya te dan.
¿Qué tipos de producto se pueden probar?+
Cinco: rostro (lentes, aretes, sombreros), torso (playeras, chamarras), cuerpo completo (vestidos, pantalones, uniformes), pies (zapatos, tenis) y manos (anillos, pulseras, relojes). Se configura por categoría, así que el botón solo aparece donde tiene sentido.
¿Me cobran por cada prueba?+
No. Cada visitante puede probarse hasta seis productos al día y eso no te cuesta nada extra. El trabajo lo hace su teléfono, no un servidor que haya que pagar por uso.
¿Cómo sé si me está sirviendo?+
En tu panel ves cuántos abrieron el probador, cuánto tiempo se quedaron, si se tomaron captura y cuántos terminaron agregando al carrito. Números de uso, nunca imágenes de personas.
¿Quieres probarlo con un producto tuyo?
Mándanos la foto de un artículo y te lo dejamos montado para que tú mismo te lo pruebes desde tu teléfono. Es más rápido que explicarlo.