Volver al blogGuía

Cómo llevar el inventario de tu negocio sin volverte loco con Excel

27 de julio de 20268 min de lectura

Por qué el Excel de inventario siempre acaba mintiendo, qué es lo que de verdad hay que registrar, y cómo se contesta la pregunta que importa: no cuántas hay, sino qué pasó.

Todo negocio empieza su inventario en Excel, y con razón: es gratis, todos lo saben usar y para cien productos funciona. El problema no es Excel. El problema es que un Excel de inventario solo guarda el resultado, no lo que pasó — y el día que el número no cuadra, no hay nada que revisar.

Escribes 12 donde había 15. Tres semanas después hay 9 en el anaquel y el archivo dice 12. ¿Se vendieron? ¿Se rompieron? ¿Alguien se equivocó al teclear? El archivo no lo sabe. Lo único que puedes hacer es corregirlo a 9 y seguir — y acabas de perder la información para siempre.

La pregunta correcta no es «cuántas hay»

Es «qué pasó». Y para contestarla, en vez de guardar el saldo hay que guardar los movimientos: cada entrada y cada salida, con su fecha, su motivo y quién la hizo.

Eso tiene nombre y es viejo — se llama kardex. La idea es simple: el saldo no se escribe, se calcula. Si tienes todos los movimientos, la existencia es la suma, y además puedes reconstruir cualquier día del pasado.

La diferencia práctica se ve en esta tabla:

PreguntaExcel de saldosBitácora de movimientos
¿Cuántas hay?
¿Cuántas había el 15 del mes pasado?No
¿Quién ajustó esto y por qué?No
¿Se vendió o se perdió?No

Los cinco movimientos que hay que registrar

No son treinta. Son cinco, y con eso se explica el 95% de lo que pasa en una bodega:

  • Compra — entró mercancía del proveedor.
  • Venta — salió por el mostrador o por la tienda en línea.
  • Devolución — regresó algo que se había vendido.
  • Traspaso — salió de una sucursal y entró a otra. Son dos movimientos, no uno.
  • Ajuste — la realidad no coincidía con el sistema y se corrigió.

El importante es el último. Un ajuste sin motivo escrito es un agujero. «Ajuste −3» no dice nada; «Ajuste −3, se rompieron en el traslado» sí. A fin de mes la suma de tus ajustes te dice cuánto te cuesta la merma, y de ahí sale una decisión de negocio: cambiar de empaque, cambiar de transportista, o revisar quién recibe.

Por qué el conteo físico sigue siendo necesario

Ningún sistema elimina el conteo. Lo que hace es que el conteo ya no sea la única fuente de verdad.

Sin sistema, contar es la única forma de saber, así que hay que contar todo — y contar todo es tan caro que se hace una vez al año, cuando ya no sirve de mucho. Con la bitácora al día, el conteo se vuelve una verificación por partes: cuentas una categoría por semana, comparas, y ajustas lo poco que no cuadre.

Empieza por los productos que valen más y por los que se mueven más rápido. Los que ni valen ni se mueven pueden esperar; ahí el error cuesta centavos.

Dos sucursales cambian todo

Aquí el Excel deja de ser incómodo y se vuelve peligroso. Con dos ubicaciones necesitas saber cuántas hay y dónde, y el traspaso se convierte en el movimiento que más se rompe: sale de una, tarda dos días en llegar, y en el intermedio no está en ninguna parte.

Si el traspaso se registra como un solo ajuste en cada lado, tarde o temprano alguien registra la salida y nadie la entrada. El faltante aparece en la sucursal que recibió y la discusión es imposible de ganar. Un traspaso tiene que ser una operación con dos patas y un estado: enviado, recibido.

Y si vendes en línea, es peor

Dos inventarios —el del mostrador y el de la tienda— es el descuadre garantizado. La venta en línea tiene que descontar del mismo lugar que la del mostrador, o vas a vender algo que ya se fue hace dos horas.

Está contado con detalle en la página de tienda en línea: el problema nunca fue la tienda, fue tener dos listas.

Las tres señales de que ya te urge

  1. Nadie confía en el número de la pantalla. Cuando alguien pregunta si hay, la respuesta es «déjame ir a ver». Ese es el síntoma clarísimo: el sistema existe pero no sirve.
  2. Compras por corazonada. Sin saber qué se movió el mes pasado, se compra lo que se recuerda — que suele ser lo que se acabó, no lo que se vende.
  3. Hay producto que lleva un año ahí. Dinero parado que nadie ve porque nadie mira la fecha del último movimiento.

Por dónde empezar sin parar el negocio

No cargues los 5,000 productos el primer día. Empieza con los que se mueven —que suelen ser el 20% y representan el 80% de tus ventas—, opera dos semanas registrando movimientos de verdad, y cuando el número de esos ya sea confiable, mete el resto.

Un inventario parcialmente confiable sirve. Uno completo pero en el que nadie cree, no sirve de nada.

En Hailan cada movimiento queda con su tipo, su fecha y quién lo hizo, y cada producto tiene su kardex: entras y ves su historia completa, no solo el saldo de hoy. Está en la página del ERP, junto con el punto de venta y la facturación — porque el inventario solo es confiable si se mueve donde se vende.

¿Quieres aplicar esto a tu negocio?

Te ayudamos a montar tu operación en Hailan en menos de una semana.

Hablar con Hailan